
No es una práctica muy extendida, pero poco a poco, podemos ver más café en perfumerías en recipientes que contienen granos de café en su interior, que se sitúan justo al lado de las fragancias.
Pues esos granos de café no son ni para decorar, ni para hacerte un café mientras estás echando un vistazo a los perfumes.
Sin entrar demasiado en tecnicismos, cada uno de nosotros posee una membrana llamada pituitaria que se encuentra en nuestras cavidades nasales. Pues bien, la pituitaria se encarga principalmente de limpiar el aire y lo que es más importante si cabe, es la responsable de captar olores.
Lo que ocurre con esta membrana, es que puede llegar a saturarse y por lo tanto, dejar de hacer su función adecuadamente.
Las fragancias son compuestos elaborados que hacen trabajar dura y minuciosamente a nuestra querida pituitaria. Esto hace que se sature, acabe perdiendo eficacia, distorsione o confunda diferentes tipos de notas aromáticas y en última instancia incluso puede hacernos sentir mareados o aturdidos.
Se estima que con entre 2 y 5 perfumes (siempre depende de la estructura aromática que tenga la fragancia), nuestra pituitaria se satura, lo que nos haría perder sentido olfativo.
Entonces, aquí entran en juego los granos de café, porque tienen la propiedad de despejar nuestra nariz y «poner el cuentakilómetros a cero«. Lo que nos permite volver a obtener un análisis preciso del perfume y claramente posibilita identificar cual encaja mejor con nosotros.
Así que si encuentras granos de café en la perfumería a la que has ido, no te olvides de aprovecharlos y olerlos cada 2 o 3 fragancias.
Espero que te haya resultado práctico y fascinante el tip de imagen de esta semana. Si es así, no te olvides de comentar.
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