Podemos fiarnos de los escaparates

En muchas ocasiones hemos visto la prenda perfecta para nosotros en el escaparate de una tienda y cuando nos la probamos no quedaba tan bien como habíamos dado por hecho. Es realmente frustrante y desalentador, ¿pero por qué ocurre esto?

Recordemos que el escaparatismo es un trabajo (muchas veces un auténtico arte), el cual suele seguir unas directrices basadas en minuciosos estudios sociológicos, como tantas otras profesiones. Por ello, hemos de tener en consideración diversos aspectos.

La disposición de los componentes en el escaparate, la iluminación, los colores… Están diseñados para proyectar una imagen favorable concreta, representar cualidades convenientes de la propia marca o entidad y en última instancia incentivar a la compra del artículo.

Los maniquíes poseen el canon de belleza anatómico, es decir, el tipo de cuerpo «ideal» que todo hombre o mujer debería tener. Hablamos de una regla genérica y es algo que no se puede aplicar en la vida real, puesto que cada cuerpo es único.

Como norma general, se utilizan las tallas más pequeñas, y sobra decir que antes de colocarlas deben estar increíblemente limpias y planchadas.

Por último, los escaparatistas utilizan herramientas como alfileres, imperdibles, etc. Para conseguir el efecto deseado, ya sea ajustar, fijar, doblar levemente…

Esa blusa del escaparate que tenía un pequeño fruncido tan lindo, resulta que en tienda ya no lo tiene. Ese polo que quedaba tan endiabladamente bien porque se ajustaba al cuerpo del maniquí, al final es exageradamente holgado.

En conclusión, examina la prenda de cerca, tócala, pruébatela para salir de dudas y no te olvides de dar méritos a los escaparatistas por su extraordinaria labor.

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