
Cuando se desea trabajar la imagen personal, la pregunta más recurrente que casi todo el mundo suele hacer es: «¿qué me favorece?»
A lo que yo suelo responder: «¿tienes claro cuál es tu estilo?». Entonces la persona o no sabe contestar, o me responde con una mezcla confusa de ideas.
Para llegar a tu destino (sea cual sea), necesitas principalmente orientación. De nada te sirve querer cabalgar hacia la puesta de sol, si por desconocimiento te diriges al este.
Para potenciar tu imagen es lo mismo. Antes de dominar la armonía cromática, antes de comprender el lenguaje de las etiquetas, antes de aprender las correcciones ópticas en vestuario…Antes de todo, conviene saber que estilos son afines a nosotros.
Si bien puede ser un ejercicio de introspección complicado para algunas personas, es imprescindible tener clara esta base del estilismo en vestuario.
Tómate tu tiempo y ayúdate de diversas fuentes para encontrar esos estilos. Aunque ten cuidado si buscas por Internet, ya que suelen aparecer resultados incorrectos. Si puedes acudir a un profesional para que te oriente mucho mejor.
Recuerda que tu estilo es tu brújula y es el primer paso para guiarte hasta tu destino.
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