
«Ninguna persona que merezca la pena por dentro, va a ir descuidada por fuera.»
Esto lo dijo Coco Chanel, una de las diseñadoras más importantes e influyentes de la historia. Puede ser una afirmación superficial y polémica e incluso para algunas personas será de extremadamente mal gusto. Es imposible estar completamente de acuerdo con la opinión de Chanel, ahora bien, irremediablemente tiene su parte de verdad.
¿Alguna vez te preguntaste por qué te arreglas para ir a cualquier lado? ¿Por qué te peinas o maquillas? ¿Por qué te afeitas o perfumas? ¿O por qué intentas combinar adecuadamente los colores al vestir?
La respuesta más común suele ser «para tener una buena imagen» y seguro que contestaste algo parecido.
Ahora déjame ir un poco más allá, si una persona no cuida su salud, no le importa tener sobrepeso, va mal vestida, sucia, mal afeitada o maquillada, con el pelo despeinado y grasiento, no pone atención a su manera de comunicarse…Está diciendo a gritos que es una persona que ni se quiere, ni se respeta a sí misma, y si es así, ¿cómo va a respetarla (o incluso desearla) otra persona?
Puede que te haya parecido demasiado exagerado el ejemplo, pero era para ponerte en situación. Desde luego no hace falta llegar a ese extremo, esa clara dejadez en una persona puede indicar que no tiene mucha autoestima, y las personas con poca autoestima no disfrutan de la calidad de vida que se merecen, por falta de confianza y determinación para tomar acción en muchas áreas de su vida.
La imagen es un recurso importantísimo que ayuda a potenciar tanto a individuos como a entidades y va mucho más allá de la apariencia física…
Tu imagen externa representa un estilo de vida y esta debe ser acorde a lo que proyecta tu interior. Se trata de dar congruencia y sentido a todo el proceso, para que además, nos sintamos orgullosos y felices de ser quienes somos.
Recuerda que eres tu activo más valioso y siempre serás tu propia mejor inversión.

“La moda se pasa de moda, el estilo jamás.”